Riqueza Divina

10 días · 10 principios · 10 audios

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Principio 1

La fuente es abundancia en esencia: si yo tengo, no le quito nada a nadie.

Dios es la abundancia exuberante e inagotable, la inconmensurable substancia omnipresente del universo. Esta fuente de prosperidad infinita que todo lo provee está individualizada como yo, la realidad de mí.

Principio 2

No suplico, solo permito internamente lo que ya es mío

Abro, dispongo y elevo mi mente y mi corazón para ser consciente, comprender y saber que la Divina Presencia YO SOY es la Fuente y la Sustancia de todo mi bien.

Principio 3

Yo elijo dónde pongo mi atención, y mi atención está en la prosperidad infinita.

Soy consciente de la Presencia Interior como mi abundancia exuberante. Soy consciente de la actividad constante de la Mente de Prosperidad Infinita. Por lo tanto, mi conciencia se llena de la Luz de la Verdad.

Principio 4

Como es adentro, es afuera: la riqueza es el espejo de mi conciencia.

A través de mi conciencia de Dios en mí, Cristo en mí, como mi Fuente, atraigo hacia mi mente y ser emocional la substancia misma del Espíritu. Esta substancia es mi suministro, por lo tanto, mi conciencia de la Presencia de Dios dentro de mí es mi suministro.

Principio 5

Mi suministro es más que solo el dinero.

El dinero no es mi suministro. Ninguna persona, lugar o condición es mi suministro. Mi conciencia, comprensión y conocimiento de la actividad que todo lo provee de la Mente Divina dentro de mí, es mi suministro. Mi conciencia de esta Verdad es ilimitada, por lo tanto, mi suministro es ilimitado.

Principio 6

Mi suministro no se agota. Solo espera que yo me abra a recibirlo.

Mi suministro interno de manera instantánea y constante, toma forma y experiencia según mis necesidades y deseos y, como el Principio de Suministro en acción, es imposible para mí tener necesidades o deseos insatisfechos.

Principio 7

Confiar no es dejar de hacer. Es hacer desde un lugar completamente diferente.

La Conciencia Divina que Yo Soy está siempre expresando su verdadera naturaleza de Abundancia. Ésta es su responsabilidad, no la mía. Mi única responsabilidad es estar consciente de esta Verdad. Por lo tanto, estoy totalmente segura de dejar ir y dejar que Dios aparezca como la abundante suficiencia total en mi vida y mis asuntos.

Principio 8

No hay nada que reparar para merecer la riqueza. La culpa jamás fue necesaria.

Mi conciencia del Espíritu dentro de mí como mi Fuente ilimitada es el Poder Divino para restaurar los años que las plagas han comido, para hacer todas las cosas nuevas, para llevarme al Camino Superior de abundante prosperidad. Esta conciencia, comprensión y conocimiento del Espíritu se muestra en cada forma visible y experiencia que posiblemente pueda desear.

Principio 9

Ya no busco el flujo. Reconozco que siempre estuve en él.

Cuando soy consciente del Ser-Dios dentro de mí como mi plenitud total, me siento totalmente realizado. Ahora soy consciente de esta Verdad. He encontrado el secreto de la vida y me relajo sabiendo que la Actividad de la Abundancia Divina opera eternamente en mi vida. Simplemente tengo que estar consciente del flujo, la radiación, de esa Energía Creativa que continuamente fluye con facilidad y sin esfuerzo desde mi Conciencia Divina. Ahora soy consciente. Ahora estoy en el flujo.

Principio 10

La historia más poderosa es la que te cuentas cuando nadie escucha.

Mantengo mi mente y mis pensamientos fuera de ‘este mundo’ y pongo todo mi enfoque en Dios que habita en mí como la única Causa de mi prosperidad. Reconozco la Presencia Interna como la única actividad en mis asuntos financieros, como la substancia de todas las cosas visibles. Pongo mi fe en el Principio de Abundancia en acción dentro de mí.

Riqueza Divina

Llegaste al final. Y también al principio.

Estos 10 días no terminan aquí. Cada vez que regreses, la misma verdad va a resonar de manera más profunda, porque tú sigues integrando desde un lugar que antes no tenías acceso.

Así funciona la integración: no en el primer escucha, sino en la repetición consciente. Vuelve al principio que más te movió. Vuelve al que más te costó. Vuelve cuando sientas que la mente de escasez está ganando. Vuelve cuando quieras celebrar que algo cambió.

La Riqueza Divina no es un destino al que se llega. Es una conexión que se profundiza cada vez que eliges volver.

Bienvenidx de vuelta, cada vez que regreses.

Aracely Flores
Mentora de Soberanía